viernes, 26 de noviembre de 2010

Maltratadores


Odio la violencia y a los que la ejercen. Detesto a los que utilizan la fuerza bruta, las armas o el miedo para someter a otra persona contra su voluntad. Aborrezco a los que se valen de la impunidad para imponer un reino de terror en el que la víctima sólo tiene tres opciones: escapar, enfrentarse o anularse. Todos conducen a un tipo de muerte, física en los dos primeros casos y psicológica en la tercera. Sobrevivir deja secuelas que tardan años en curarse, si es que se curan.

No me gustan los políticos que por lograr un titular son capaces de vender un proyecto de ley imposible porque viola la presunción de inocencia. Sería mucho más efectivo disponer de una justicia rápida, honesta y eficaz en estos casos, en los que la dilación mata.

La clave es la educación. Educar en libertad y en igualad. Educar también a las mujeres. Romper el modelo social del macho-man, del guaperas chulo con rasgos varoniles. El hombre-hombre no es válido para una mujer. Un mujer necesita solo a alguien que la quiera, que la respete. Al primer síntoma, puerta. No puede haber segundas oportunidades.

No creo en la propiedad de las personas. No creo en la relación-cárcel porque no soy carcelera. No creo en el príncipe azul ni en las princesas (solo en las hadas y en las sirenas que viven en los tejados). Creo en la gente que lucha, que aprende, que construye, que quiere querer y quiere.

Educar desde la cuna. Desde los colores. ¿Por qué azul y rosa? ¿Quién inventó la majadería?. Ahí empieza la diferencia. Sigue en los juegos en el patio del colegio y en el parque. Niñas candidatas a barbies-dependientes, niños candidatos a capullos. Los juguetes. La publicidad. Estas malditas fiestas navidadeñas que son el baile de los estereotipos. Prohibir los juguetes-arma y Cortylandia que cada año reparte bobería.

Los medios de comunicación deberían ser implacables, no esperar al día contra la violencia machista. Para ser implacables deberíamos interesarnos por las historias de la gente, por las historias reales. Somos fiscales de la sociedad no repetidores gratuitos de leirepajinadas o gonzalezponstonterías. Tenemos que ser útiles.



3 comentarios:

Ion dijo...

Bien dicho!
¿Qué es de tu vida?
Desde que eres ingeniera no sé mada de ti!!!

Sujari Bejarive dijo...

me gusta la rabia con la que escribes, porque hay cosas de las que no se puede hablar de otra manera.

Leticia Encinas Rosa dijo...

No hay segundas oportunidades, pues son lobos con piel de cordero...y esa gente, haciendo eso, a los primeros que faltan el respeto es a ellos mismos, lo peor: que no se dan cuenta.