martes, 10 de marzo de 2009

50º aniversario del exilio del Dalai Lama


Un día de invierno de 1959, más exactamente el 10 de marzo, el General Chiang Chin-wu de la China comunista "invitó inocentemente" al líder tibetano a asistir a un teatral espéctaculo de una compañía de danza china. Cuando se repitió la invitación con nuevas condiciones, en las que ningún soldado tibetano podría acompañar al Dalai Lama y sus guardaespaldas deberían ir desarmados, una profunda ansiedad asoló a población de Lhasa. Pronto, una muchedumbre de miles de tibetanos se congregaron alrededor del Palacio de Norbulingka, determinados a evitar cualquier peligro que se cerniera sobre la vida de su joven líder.

El 17 de marzo de 1959, durante una consulta con Nechung Oracle, su santidad el Dalai Lama recibió una orden explícita para abandoner el país. La decisión de Oracle fue confirmada más allá aún cuando una divinidad representada por su santidad le dio la misma respuesta.

Pocos minutos antes de las diez su santidad, ahora vestido como un soldado común, se deslizó entre la muchedumbre con una pequeña escolta y se dirigieron hacia el río Kyichu, donde se le unió el resto del séquito, incluyend
o los miembros de su familia. Tres semanas después de haber abandonado Lhasa, el Dalai Lama y su séquito llegaron a la frontera con la India, donde fueron escoltados por guardias indios hasta Bomdila.

El gobierno indio había acordado proporcionar asilo al Dalai y sus seguidores en la India, donde posteriormente fundarís el Gobierno tibetano en el exilio.
Al no recibir ayuda exterior pese a su llamamiento a la India de Nehru y las Naciones Unidas, hubo de aceptar la tutela comunista, firmando en 1951 un tratado que convertía al Tíbet en "provincia autónoma" de China.

Las relaciones con la China de Mao fueron muy conflictivas, luchando el Dalai Lama por preservar el sistema tradicional tibetano y los chinos por controlar el poder de hecho (designando por sí mismos a un joven chino como la reencarnación del Panchen Lama).

En 1956 estalló una primera rebelión antichina en dos provincias fronterizas de población tibetana, que fue reprimida de forma sangrienta. En 1959 un levantamiento popular apoyado por el ejército se enfrentó a las tropas chinas, que respondieron violentamente hasta la total ocupación del país.

El Dalai Lama consiguió huir a la India con unos 70.000 exiliados tibetanos, mientras Mao ponía en el gobierno del Tíbet al Panchen Lama (al que sin embargo no consiguió manejar a su gusto y encarceló en 1964). En 1982 Deng Xiaoping invitó a regresar al Dalai Lama, que prefirió permanecer en el exilio, dedicándose a preservar en el norte de la India, Nepal, Bután y Sikkim la cultura tibetana destruida por las autoridades chinas en su país de origen, al tiempo que asumía púb
licamente los ideales de la democracia y el pacifismo. Desde entonces ha venido testificando en todos los foros internacionales la pérdida de la soberanía de su nación, pero «se ha opuesto al uso de la violencia y ha propiciado soluciones basadas en la tolerancia y el respeto mutuo, con el objetivo de preservar la herencia histórica y cultural de su pueblo». Esta última cita textual pertenece al comité del Parlamento noruego que le concedió el premio Nobel de la Paz en 1989.

Hoy se cumplen 50 años de exilio del Dalai Lama. El Dalai Lama acusa a China de haber convertido Tíbet en un "infierno" y de haber matado a "cientos de miles de tibetanos", con ocasión del 50º de aniversario de la insurreción que llevó al líder espiritual a exiliarse y a Pekín a reforzar la seguridad. Desde su exilio en Dharamsala, en el norte de India, el Dalai Lama volvió a reiterar su reivindicación de una "autonomía significativa" para su país natal. "Estos últimos 50 años han sido de sufrimiento y destrucciones para el territorio y el pueblo del Tíbet", dijo el Premio Nobel de la Paz 1989 e
n un discurso pronunciado en un templo del Himalaya indio.

Actualmente hay unos 150.000 refugiados tibetanos que escapan de la persecución étnica, religiosa y política en el Tíbet bajo la administración china, se calcula que unos 3000 escapan anualmente principalmente en India, Nepal y Bután.


"A través de la paz interior se puede conseguir la paz mundial. Aquí la responsabilidad individual es bastante clara ya que la atmósfera de paz debe ser creada dentro de uno mismo, entonces se podrá crear en la familia y luego en la comunidad.

Para crear una paz interior, lo más importante es la práctica de la compasión y el amor, la compresión y el respeto por los seres humanos. Los más poderosos obstáculos para ello son la ira y el odio, el temor y el recelo. De modo que, mientras la gente habla de desarme en el mundo entero, cierto tipo de desarme interno es prioritario."

¡POR LA PAZ EN EL TÍBET!