viernes, 27 de mayo de 2011

Ya ha empezado!

Por fin hemos despertado. Muchos años con los ojos cerrados, o simplemente con demasiadas preocupaciones materiales y mucho circo que nos impedía ver más allá. Por fin se vuelve a hablar de política en las calles. Por fin nos preocupamos, no sólo de lo nuestro, sino de lo de los demás también. Nos hemos dado cuenta que el individualismo exacerbado practicado en los últimos años no hacía más que separarnos y volvernos más indefensos frente al poder y sus tentáculos. Frente a los mandamases que permitíamos que llegaran al poder. Mayoría de Bush tras sus "guerras". Mayoría de Berlusconi tras sus "affaires". Nos han estado ninguneando durante mucho tiempo y esta pasividad, extrema en mi opinión, ha sido aprovechada por los de arriba( ya ni me molesto en nombrarlos, me aburren).

Cadenas de favores infintas. Cienes y cienes de casos de corrupción. Jueces amigüitos. Memoría histórica que aún escuece en las heridas. Millones de personas en paro. Mientras, los bancos recogiendo beneficios. Ellos se hunden y nosotros, todos nosotros, les salvamos. Nosotros nos hundimos...y que nos den por culo, hablando en plata.

Demasiado sobre nuestras espaldas como para poder mirar más allá: hipotecas, niños, trabajo, familia, problemas, problemas y más problemas que impiden al ciudadano involucrarse más, al encontrarse hastiado y repugnado. Y es más que comprensible. Se necesita una profunda reforma del mercado del trabajo, para una mejor compaginación de la vida laboral y familiar. Para poder crecer como personas. Como sociedad. Como un todo, todos juntos. Pero se nos tiene que caer la venda de los ojos. Tenemos que querer que se caiga.

No me encuentro en España, donde miles de personas han salido a la calle a protestar, a concentrarse, a demostrarse. Concentrarse. Espero que venga tras un proceso de concentración interna, de pensar y repensar para poder después demostrar nuestra frustración hacia la sociedad imperante. Nos ha tocado vivir en una sociedad huérfana de valores. Se han ido diluyendo con el paso del tiempo, con las facilidades ilusiorias que han ido creciendo a nuestro alrededor a una velocidad superior a la que podíamos absorber. Y nuestro maldito individualismo.

YO estoy frustrada e indignada. Frustrada e indignada por no haber salido antes a las calles, a las plazas a decir y gritar: "Basta!!"Basta de usarnos como mercancías, como objetos de burla, como pobres sobre los que mover los hilos y tejer las redes para sacar la mejor y más grande tajada. Nuestros padres lucharon por alcanzar una serie de valores que los hemos dejado escapar entre los dedos. Nos los han robado uno a uno, pero haciéndonos creer que los teníamos aún. Triste. Hemos caído en la cuenta que siempre hemos estado igual, pero como ahora la situación está jodida, ese aparente "estado de bienestar", construido sobre castillos de arena, se ha derrumbado, y nosotros con él.

Me siento impotente. Puede que a eso ayude el hecho que me considero una persona muy idealista.¿Llegaremos todos a poder convivir y confraternizar?¿Cuándo seremos capaces de entendernos todos?¿Cuándo se acabará el egoísmo que gobierna casi todos los aspectos de nuestras vidas?¿Para cuándo la tolerancia?¿Cuándo dejaremos de emplear la violencia para intentar conseguir aquello que ansiamos, pero que alguien o algo nos impide alcanzarlo?

Estamos escribiendo una página de la historia. Espero que sea una página de las importantes, de las que van enteras subrayadas en los libros de texto de los estudiantes, y no sólo el recuadrito del lateral que nadie se molestaba en estudiar. Y esto no ha hecho más que empezar. Venimos, yo por lo menos, con ganas de dar mucha guerra. Por mucho que desalojen las plazas y las calles, el movimiento está en nuestro corazón y la sangre ya se ha comenzado a mover. Seguiremos haciendo propuestas, que ya es mucho más de lo que hacen en la actualidad los partidos políticos.

Porque, compañer@s, esto no ha hecho más que empezar!
Adelante!

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